Este blog agrupa a personas que han descubierto que la comunicación no es necesariamente oral y/escrita, y han decidido utilizar este espacio para dar rienda suelta a su imaginación
martes, 9 de noviembre de 2010
Pero...¿ qué valores?
Mi pregunta me la hizo un profesor mexicano que supe tener en un curso especial de formación sobre Inteligencia Emocional: ¿qué valores? ¿saben enumerarlos así de rápido como los siete pecados capitales? ¿ cómo las siete maravillas del mundo?
Y una se queda pensando en los valores que hechamos en falta pero a la hora de escribirlos en un papel nos da esa duda esencial, es un valor, una virtud, qué es, qué me falta. En fin, que lo que aquí escribo es para afirmar un poco lo que dijo Dinés: aún en una Red social que muchas veces es desprestigiada, se suelen recibir alientos solidarios que en la vida real no se dan.
Y acá vuelvo a mi tema obsesivo: entonces esa situación es porque existe realmente una vida virtual, dónde está la ciudad de la virtualidad, de la red social, del chat, de las plataformas de estudios virtuales, dónde están no se sabe, infinitos cables, infinitos sistemas informáticos recepcionando y transmitiendo, pero al final, atrás de todo eso y de las pantallas y botones y clic clic...está un ser humano que quizás...nunca se animó a decir lo que hoy, frente a ese sistema complejo de tecnología y ciencia, se anima.
¿ No somos extraordinariamente complejos los humanos?
¿ Necesitamos tanto cable y satélite para decir te amo, te quiero ayudar, desearía poder darte una mano?
¿ Es que lo virtual, de tan tecnológico, podría volvernos más humanos?
Bueno, no es motivo de una tesis ni nada así, Ud. querido lector, sabe que en este blog filosofamos y nos deliramos, sólo son preguntas para quedarse pensando.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Tecnología y valores
En estos días, los miembros de este blog estamos viviendo algunas situaciones personales difíciles. El grupo, llevando a la práctica lo que enseña (hago lo que digo), ha utilizado con mayor asiduidad todos los recursos que esta tecnología ofrece. Fueron y vinieron mails, comentarios en Facebook, llamadas en Skype y conversaciones en el Messenger, todo para lograr acercarnos a quien nos necesitaba en cada ocasión y hacerle sentir que no estaba sola: “Aquí estamos sin importar la distancia” que, deja de ser un allá, para convertirse en un cerquita; deja de ser exterior, para llegar hasta el interior de los sentimientos y lograr esas caricias espirituales que tanto bien hacen, que dulcifiquen las puntas filosas de los problemas.
Esto nos ha llevado a pensar en otra de las muchas opciones de esta red de redes, Internet. Más allá de los sitios educativos, de los juegos, de la información pura, existe esta posibilidad de traspasar las barreras de tiempo y espacio que proponen las redes sociales y que en forma transversal en todos los casos, nos acerca a lo mejor que de humanidad podemos tener cada uno.
Pese a las teorías cientificistas o academicistas, y como ha ocurrido a lo largo del tiempo, las tecnologías -- ya desde aquella primera: la escritura—pueden ser humanizadas acorde al uso que de ellas hagamos. De esta manera, se resignifica el sentido relacional.
Internet, según nos lo propongamos puede ser el gran ecosistema en el que convivan hardware y software con valores que rescaten la empatía, la solidaridad, el respeto y la generosidad.
Entre tanta muestra de deshumanización se hace cada vez más evidente la necesidad de crear nuevos espacios para la dignidad humana entre el cúmulo de datos, a veces hasta ofensivos al sentido común y al proceso civilizador y evolutivo del ser humano.
Puerta
Enrique Medina