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jueves, 2 de diciembre de 2010

La felicidad ¿se aprende?

Hace unos días y por razones que sería largo enumerar en esta nota, surgió entre mis amigas el tema de la felicidad. Tema antiguo si los hay, al menos desde siempre el hombre parece estar en su búsqueda y ella parece escapársele como agua entre los dedos. Podemos dar fe de esta preocupación tomando algunos fragmentos de Séneca de su obra Sobre la felicidad:

“La vida feliz es, por tanto, la que está conforme con su naturaleza, lo cual no puede suceder más que si, primero, el alma está sana y en constante posesión de su salud; en segundo lugar, si es enérgica y ardiente, magnánima y paciente, adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna; si usa de los dones de la fortuna, sin ser esclava de ellos. Comprendes, aunque no lo añadiera, que de ello nace una constante tranquilidad y libertad, una vez alejadas las cosas que nos irritan o nos aterran; pues en lugar de los placeres y de esos goces mezquinos y frágiles, dañosos aún en el mismo desorden, nos viene una gran alegría inquebrantable y constante, y al mismo tiempo la paz y la armonía del alma, y la magnanimidad con la dulzura, pues toda ferocidad procede de debilidad.”

Con el paso del tiempo y con los nuevos conocimientos que el hombre ha adquirido de sí mismo, hoy, la idea acerca de la felicidad ha sufrido algunos cambios aún cuando parece que todavía no sabemos muy bien de qué se trata cuando decimos que somos felices.

He inventado mi forma de definirla. Aclaro que es muy personal y que puede sumarse a las cientos de definiciones que con seguridad andan por allí:"La felicidad es el resultado o la consecuencia, como una huella que vamos dejando como señal de nuestro paso"

Les ofrezco el video en el que redes nos habla de una nueva manera de mirar la felicidad.

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Puerta

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Enrique Medina