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martes, 14 de septiembre de 2010

Docencia: La ciencia de la adaptación


En los últimos tiempos he confirmado una “virtud” personal. Pido disculpas si la frase suena poco humilde, pero puedo dar razones de la misma. Cuando el mundo comenzó a ser otro allá por los años ’60, las nuevas generaciones nos vimos compelidas a adaptarnos a una serie de transformaciones en distintos niveles –sociales, políticos, económicos, culturales-- que incidieron en nuestra cosmovisión y por supuesto, en nuestra vida cotidiana.
Muchos fueron los ámbitos de cambio y como no podía ser menos, uno de los más importantes se fue dando lenta pero inexorablemente en el ámbito del conocimiento; factor éste, determinante de cambios en la educación.


Fui como todos los jóvenes de mi generación una estudiante de doble espacio, estuve en relación con el entorno, en interacción con los demás y con los elementos del contexto, es decir, del entorno físico. Pero también, como todos, interioricé las experiencias del mundo exterior las contrasté con experiencias anteriores, con saberes adquiridos y los convertí en nuevos aprendizajes. Esta experiencia en educación proporcionaba la seguridad de control sobre los aprendizajes de parte de los educadores.
Pero este contexto educativo está cambiando y a los dos espacios conocidos se le suma el espacio virtual o tercer espacio a través de Internet.


Indudablemente se ha abierto la puerta a innumerables lugares que el maestro puede no haber recorrido antes que sus alumnos, pero, también es interesante recordar que, como en los viejos dos espacios, es posible encontrar fórmulas para orientar hacia lugares de gran valor educativo.
Las funciones y roles deben cambiar para que esta tridimensión sea un recurso favorable. A aquél maestro que controlaba cada espacio físico y mental de sus alumnos debe oponerse un docente que deja de ser centro para ofrecer ese espacio al estudiante. Lo que a simple vista parece una pérdida, en realidad no lo es tanto, puesto que al asumir el nuevo rol deberá de manera mucho más significativa ser tutor, orientador y guía. Ayudar al estudiante a ser capaz de descodificar e interpretar la información adecuadamente es un objetivo ambicioso. Saber buscar, saber seleccionar, saber decidir, en un contexto saturado de informaciones y recursos, aplicando un criterio personal y crítico, no es una tarea fácil, pero es la tarea para la que se nos requiere.
Intentar atender al reto que plantea este nuevo contexto, en cuanto a las necesidades formativas de los estudiantes, implica buscar fórmulas imaginativas capaces de avanzar sin perder los logros que se hayan podido alcanzar con los sistemas anteriores. Una de ellas es la creación de espacios virtuales destinados a la formación.


La virtualización sitúa, necesariamente, al sujeto en tres espacios diferentes: el espacio físico, el espacio virtual y el espacio personal. En este modelo los recursos disponibles en la red se sitúan junto al docente como herramientas que pueden ser utilizadas para facilitar el proceso de aprendizaje. Todo el potencial de los multimedia, de la interactividad, de la virtualidad, del acceso a través de la red, etc., se aprovechará para mejorar las condiciones de aprendizaje y el profesor se podrá dedicar a la función tutorial que no pueden, ni se desea que puedan, realizar las máquinas.
Para que ello sea posible, es necesario que los profesionales de la educación conozcan bien sus características y potencialidades, lo cual requiere una buena formación inicial y permanente que les ayude a mantenerse continuamente preparados y a diseñar propuestas que diversifiquen las situaciones de aprendizaje atendiendo a la diversidad de los sujetos y respetando sus preferencias, sus niveles de conocimientos y sus distintos estilos de aprendizaje.
Dije al principio que había descubierto en mí una virtud, puedo ahora completar la frase: en lugar de sentirme una docente frustrada u obsoleta, las posibilidades que me ofrecieron Internet azuzaron mi orgullo docente y me instaron a adaptarme a las nuevas formas culturales para lograr el paso de la “sociedad de la información” a la “sociedad del conocimiento”.
Para seguir reflexionando sobre el tema, les propongo este video:

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Puerta

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Enrique Medina