Loading...

lunes, 12 de marzo de 2012

La importancia de las tutorías virtuales


Es fácil reconocer que es en el diálogo donde se encuentra reflejado el modo como opera el pensamiento reflexivo pues procede con preguntas, repreguntas y respuestas, entre otros procesos cognitivos.
En consecuencia, si comprendemos que los procesos formativos requieren construir el conocimiento. Esto demanda una cierta movilidad intelectual cuyas   operaciones no pueden provenir de otra instancia como no sea la que se instala en una relación dialógica.
De allí la importancia de disponer de mediaciones representadas por el Tutor del aula virtual.
Por otra parte, se debe considerar que la presencia de otro u otros es una condición necesaria en los procesos de apropiación del conocimiento ya que ayuda a ampliar la propia perspectiva.
Esta clase de construcción requiere de un dispositivo social, a través del cual se forman ciertos conocimientos que facilitan comprender y entender el mundo que nos rodea, sus fenómenos y hechos, sean éstos reales o posibles.
Por último, es en el diálogo donde el hombre se encuentra a sí mismo y a los demás, lo que le permitirá  contemplar la subjetividad tanto como la intersubjetividad, es decir, la plena realización de su ser “hombre”.
Tal vez por ello Platón utilizó este recurso dialógico, entendiendo que el encuentro con el otro es un camino de búsqueda de la sabiduría.
En el dialogo se procede en un tiempo que no es ahora, se reproduce el carácter social y comunitario del conocimiento y se hacen solidarios los esfuerzos individuales que buscan un fin común.
El Tutor del Aula Virtual, además de estar especializado en el tema del curso a su cargo, debe poseer capacidad para generar intercambios que faciliten la  apropiación de los conocimientos por parte del participante.
En efecto, no se trata tan solo de "animar" la tarea de los alumnos sino esencialmente de generar situaciones de aprendizaje orientadas al estilo y experiencia previos tanto como al contexto y la realidad local de los destinatarios. De allí que resulte muy importante reconocer el modo como podemos conceptualizar el aprendizaje a lo largo de toda la vida y su papel desde la perspectiva del desarrollo humano.
En este contexto de permanentes transformaciones el término educación ha sufrido cambios tales como:
*Educar ya no implica una etapa en la vida ni tampoco edades definidas.
* La educación debe ahora entenderse como un dispositivo procesual, autónomo y autorregulable, en donde la meta fundamental constituye aprender a aprender.
*Al entender que la educación supera la mera acumulación de información, el proceso de acceso y construcción de conocimiento recupera el sentido original de la praxis para confirmar su fin formativo.
*Al no encontrarse circunscripta a una edad ni a contenidos definidos ni a fines instruccionales, la educación debe ahora entenderse como una dimensión que acompaña el desarrollo de la existencia humana a lo largo de toda la vida.

En este contexto,  las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs) plantean la posibilidad de impulsar una reforma sustantiva, dinámica y escalable, mediante la cual sea factible promover actualización y capacitación al conjunto de personas que requieren formación profesional y laboral.

1 comentario:

Colombina dijo...

Muy bueno Inés, me recordó una anécdota de Sarmiento que dábamos en la escuela. Donde él, ya presidente, decía que seguía enseñando y aprendiendo.

Puerta

Puerta
Enrique Medina