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viernes, 3 de abril de 2009

Suicidio colectivo...


Se están suicidando y lo dijo el poeta, es por ser viejas, odian los opacos y se tiran desde lo alto. A mí me bendice su noción de coquetería, me alfombran las veredas, me crujen los talones, me pueblan la vista de tibios ocres.
Pobres hojas de otoño: se sacuden del largo verano, pueblan las baldosas, se arrojan al vacío por no ser viejas, o por alimentar la tierra, pero se tiran, desde allá arriba y esta gente del barrio quema sus esqueletos...y yo prohibo que toquen mi vereda, y se espantan las escobas de las vecinas, que no toquen mi alfombra otoñal, les digo. Y hacen señas en las sienes para apuntar un año más que estoy loca por la estación que tiñe las calles, pone balcones, florece al frío, opaca soles, deja caer la llovizna y alarga el paso oscuro de la noche.
Como Penélope pero sin agujas, tejo en otoño. Tejo palabras en la noche que no se leerán de día. Tejo versos tibios, para los pocos trinos que quedan por cantar, para los pasos que oigo y no están, para los que no leen, para los que no me recuerdan, para los que me aman. Tejo en otoño, me animan las hojas que tiritan un solo instante antes justo de matarse en mi vereda.
Tejo versos en largos laberintos, me habitan mil palabras.
En otoño, tengo utopías de poeta.

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Puerta

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Enrique Medina