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sábado, 22 de agosto de 2009

Ser o tener, esa es la cuestión.



Y hablando de recuerdos con nostalgias incluídas: a mí me da mucha nostalgia aquella época de la niñez donde éramos y no teníamos casi nada. Por lo menos carecíamos de tanta cosa como hay hoy: la sociedad de consumo, cuando yo era una niña allá por los 60, no tenía esas fauces de lobo que se come los niños y las abuelas.
No todos teníamos radios por ejemplo, no todos teníamos pasadiscos y cuando llegó la bienaventurada TV, eran pocos los que la tenían y menos los que lograban verla bien. No me acuerdo que tuviéramos " marcas" para los pantalones o zapatos, no recuerdo que en la heladera de mi casa hubiera la cantidad de comida pronta que hay en las de ahora.
Eso sí: íbamos al cine, no teníamos DVD. Y había en mi casa una cantidad importante de juegos de mesa que se usaban los fines de semanas largos o los días de lluvias. También había una despensa con conservas caseras.
Entonces quizás lo que había, en cantidades, eran similares, pero habían cosas diferentes. Sí, puede ser. Pero la competencia era menor. Si alguien tenía un tocadisco, era muy probable que invitara a todo el barrio a escucharlo. Lo mismo había ocurrido con la radio.
¿Cuándo empezó la carrera que nos dijo que tener es mejor que ser? ¿ Cuándo llegó a esta parte del mundo?
Tienen que ver los medios masivos de comunicación con todo este tema. Tiene que ver con este mundo tan exitista, tan rápido y sumiso a los delirios que se cantan en las grandes urbes.
Lo cierto es que hoy por hoy, si tienes eres, sino, no. Y claro, como la industria tiene que seguir fabricando ilimitadamente, hay que tener y tener. No te alcanzas a comprar un celular que éste queda atrasadísimo, lo mismo ocurre con los Televisores, radios y equipos de escuchar música. Así que para nosotros, pequeños tercer mundistas de un país pequeño: es casi imposible ser, porque nunca tendremos lo suficiente.
De todos modos, siempre tendremos nosotros la decisión de qué hacer con aquella frase famosa. La transformamos en ser o tener, o sólo recordamos a Shakespeare como lo que fue y somos lo que somos a pesar de lo que no dicen que tenemos que ser y hacer.
La decisión siempre será nuestra.
Nostalgias apartes: qué lindo era ser niño/a en los 60.

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Puerta

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Enrique Medina