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martes, 3 de agosto de 2010

Y llegó agosto

Hoy, después de tantos viajes al futuro, dedicaré algunas palabras al pasado, después de todo de allí venimos y gracias a él estamos… bueno, donde estamos(verdad de Perogrullo).
Y llegó agosto y agosto es Augusto, es decir Cayo Julio César Octavio Augusto emperador romano en cuyo honor, se cambió el antiguo nombre de sextilis, al sexto mes del antiguo calendario romano. En “honor” a la verdad, el propio Octavio Augusto decidió-- de manera “ dedocrática” y con gran humildad, que ya demuestra en su nombre--, dar el propio al mes del nuevo calendario o calendario Juliano. Pero no sólo aquí aparece su falta de humildad. Resulta ser que ya había cambiado el nombre del mes anterior, que como imaginarán se llamaba quintilis, por su ubicación, y lo rebautizó julio, en honor de su abuelo adoptivo Julio César y que tenía 31 días como en la actualidad, de manera que para no ser menos y satisfacer su orgullo y vanidad, (que tenía tanta como títulos) también quiso que “su mes” tuviera 31 días y no 30 como hasta entonces; para lograrlo quitó uno al mes de febrero. De esta manera llega el mal llamado calendario Gregoriano hasta nuestros días, pero la historia del calendario actual tiene unos bien interesantes vericuetos.
Brevemente les comento que los nombres de los meses que utilizamos actualmente tienen origen lunar. Esta es la causa por la cual su duración es de entre 28 y 31 días, tiempo promedio aproximado que tarda la luna entre dos Lunas llenas (29,5 días)
Según la leyenda, el primer calendario de los romanos fue inventado por Rómulo, uno de los fundadores de Roma, alrededor del año 753 a C. Sólo tenía 10 meses de entre 30 y 31 días; comenzaba alrededor del 21 de marzo y terminaba en diciembre. Tenía 304 días con alrededor de 61 que no caían dentro del calendario. Numa Pompilius, segundo de los siete reyes de Roma introdujo la primera reforma, redujo los meses de 30 días a 29 y agregó enero y febrero al final del calendario, el último con sólo 28 días. Pero, aún sobraban 10 días del calendario solar, de manera que cada dos años agregaban, después del 23 de febrero, un mes extra de 22 o 23 días al que llamaban Mercedinus.
Esto creaba una gran confusión, lo que llevó a Julio César a asesorarse con el astrónomo egipcio Sosígenes, así en el año 46 a C. cambió el inicio del calendario de marzo a enero e instauró el año de 365, 25 días, dividido en los doce actuales meses. En esos tiempos los romanos contaban los años a partir de la fecha de la fundación de Roma, así el cónsul y dictador de Roma, Julio César, dispuso que su calendario comenzaría a regir el 1 de Enero del año 709 Ab Urbe Condita (AOC), que hoy contamos como 45 a C.
Pero como el año tiene en realidad 365,2422 días (tiempo de rotación de la Tierra alrededor del Sol) y no 365,25 como los calculó Sosígenes, el Papa Gregorio XIII, asesorado entre otros por Copérnico, afinó el Calendario Juliano eliminando los días que sobraban junto a los años bisietos centenarios, los terminados en 00, a menos que sean divisibles por 400 (como el 2000, que sí fue bisiesto). El objetivo del cambio, fue que la Iglesia Católica requería "ajustar el calendario para que la celebración de la Pascua de Resurrección ocurriera en la fecha fijada por el Primer Concilio de Nicea, 325 a.C.
Equivocadamente se llama al calendario actual como Calendario Gregoriano, la verdad es que con ello se comete una grave injusticia al verdadero creador de nuestro calendario: Julio César. Lo realizado en tiempos del Papa Gregorio XIII fue una reforma al calendario juliano, que en esencia se mantuvo en su forma original.
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Enrique Medina