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lunes, 24 de mayo de 2010

EL VIEJO

Mi intervención anterior partió de la frase de Unamuno que fotografié de la vidriera de un comercio cerrado. En esta otra me referiré a las posibilidades expresivas que se encuentran en las letras de las canciones. Hay poemas famosos que fueron musicalizados y conocidos por las jóvenes generaciones como letras de canciones sin sospechar que nacieron como poemas. Joan Manuel Serrat, por ejemplo, musicalizó poemas de Antonio Machado, Paco Ibáñez musicalizó también poemas, uno de ellos el memorable de José Agustín Goytisolo: “Palabras para Julia”. Otros escritores, como Benedetti, escribieron letras para canciones.

A mi me gustaba llevar a mis clases de Literatura, poemas musicalizados y canciones con letras para hacer pensar. Por ese motivo, recibí críticas de colegas a los cuales-felizmente- nunca les hice caso. Esta canción también supo andar conmigo porque la letra es una verdadera cantera para la reflexión. El personaje que aparece en el vídeo es el verdadero, ahora está más viejo, más canoso, pero sigue deambulando por la zona de Punta Carretas de donde es oriundo. No es una ficción. La letra canta el dolor de una realidad social:

La cabecita despierta, orgullo de su mamá
El niño creció en su casa, de adolescente quiere asomar
Resbalando las veredas, el barrio lo encandiló
Dando vueltas las esquinas, tocó placeres, tocó dolor”.

Es “El Viejo”, y la banda que lo concibió -poéticamente- es “La Vela Puerca”. Se encuentra en el disco “De Bichos y Flores del año 2001.

Para nosotros, los habitantes de esta zona, es “El Viejo de los perros”, porque como el viejo Vizcacha, duerme “mesturao” entre ellos.
Los vecinos antiguos cuentan que tuvo una vida normal hasta que la bebida le ganó la voluntad y lo anuló como persona. Cuando no está ebrio, hace algún dinero como “cuidacoches”. Con un palito rojo y rodeado siempre por sus perros, merodea por los restaurantes de la zona, recibiendo propinas por su labor. Pero, lamentablemente, la mayor parte de las veces su estado etílico le impide mantenerse en pie. Ebrio, se convierte en un ser peligroso que agrede e insulta a las personas que le pasan cerca. Sus canes tienen la misma conducta. Sí el dueño está más o menos en estado “normal”, son mansos; de lo contrario también atacan y muerden. Como yo les tengo terror a los perros, -me aterran hasta los más pequeños y simpáticos- cuando lo veo, cruzo la acera para evitar blasfemias y tarascones. Hubo denuncias vecinales, pero “el viejo de los perros” reaparece siempre por el barrio.

“La Vela Puerca” canta la tragedia así:

“Se desparramó la foto después que entraba pa’ los 40
Y casi sin darse cuenta, alcohólico se volvió
Y fue bajando escalones, muchos inviernos a la deriva,
Las vueltas que da la vida, en la calle terminó”


¿Qué pasó en la vida de El Viejo para que se le desparramara la foto? ¿Qué angustias lo llevaron a ese estado lamentable?

El estribillo de la canción-al final- completa la tragedia así:

“Viejo divino ¿dónde vas?
Yo sé muy bien que no PODÉS mirar atrás
Final amargo solo queda un perro flaco
Y el fondo de un vino pa’ entibiar.

Al principio de la canción el estribillo dice: “Yo sé muy bien que no querés mirar atrás”, pero al final dice: “Yo sé muy bien que no podés mirar atrás”.

Pienso que el estribillo final completa la tragedia del viejo alcohólico que aunque quisiera ya no podría salir de la soledad y la miseria.



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Puerta

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Enrique Medina