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jueves, 13 de mayo de 2010

Una historia de lectura de Alberto Manguel y algo más.


Una historia de lectura se llama el libro de Alberto Manguel que pone énfasis en su propia historia de lectura y así abre las puertas a infinitas historias más. Por ejemplo, una historia de lectores de blog. Historia reciente sí, pero será y es historia en otras lecturas.
La lectura fue adquiriendo en la historia de la humanidad tantas formas como tiene la escritura, sin dudas porque son dos caras de la misma moneda. Pero hay que recordar por ejemplo que los antiguos egipcios tenían sus escribas y no estaban autorizados a leer aquello que imprimían con artesanía y precisión. El butrefedón egipcio, aquella forma de escritura que se enrollaba en un papiro, era leída por la persona autorizada por el faraón de turno, y si miramos la estructura podemos decir que en cierta forma nos encontramos hoy leyendo en forma similar en la computadora.
¿ O ustedes no van leyendo de arriba hacia abajo?
La historia universal de la lectura tuvo su origen milenario en las cuevas con pinturas rupestres, sin dudas: el hombre, o la mujer, buscaron siempre dejar huellas de lo vivido. Por supuesto que pasó luego a la gran revolución: la aparición de los primeros y sencillos complejos jeroglíficos.
La historia además refleja a las claras que poder y lectura estuvieron y están de la mano. Primero solo los reyes accedían a los secretos escritos, luego también el clero atesoró, posecionó y autorizó las lecturas. Muchos años deberían de pasar para que el pueblo pudiera acceder a la lectura en forma gratuita. Y fue más bien por la necesidad de una sociedad que crecía y necesitaba obreros calificados, no vamos a creernos que se entregó el secreto por humanidad. Y si vemos un poco más cerca, la mujer ha leído en forma gratuita y obligatoria hace poco más de cien años, lo mismo ocurre hoy con las personas con discapacidad.
La sociedad ha dejado a la lectura fuera de las cosas cotidianas, la sociedad se ha encargado de que esa llave mágica que abre las puertas del conocimiento y de la información, se aleje de las masas por una u otra causa.
Y no estoy hablando acá del soporte o de la iconografía de la lectura: estoy hablando de todos los tipos de lectura. Sin embargo, la lectura tradicional que descodifica las simbología de las palabras es hoy por hoy, pleno siglo XXI, una especie de jeroglifico para mucha gente. Así tenemos por ejemplo los analfabetos por desuso. Y también tenemos los analfabetos digitales.
Una buena pregunta para hacerse es si se ha hecho lo suficiente. Si realmente las políticas que se llevan a cabo tienen a la gente idónea y si por otro lado, es sólo la escuela la culpable del alto índice de no lectores que tenemos. Quien acá escribe cree que la Escuela ha sido la gran alfabetizadora del siglo XX pero no concibe que sea la única culpable y es más: pienso que hay otros responsables en la tarea.
Todos dicen que los niños de hoy leen menos: la cosa es preguntarnos qué leen menos. Porque es sabido que un niño de tres años puede descodificar signos y jugar con una computadora. Y los de once años tienen información que los que hoy andamos en los cincuenta, ni por asomo teníamos a esa edad.
Por eso decía el principio que cuando Manguel habla de una historia de lectura, no la historia, abre infinitas puertas para pensar y para buscar información sobre la misma.
Vayan estas primeras reflexiones para anticiparme a dos acontecimientos importantes en Uruguay y el entorno de la lectura: El primer año de la desaparición física de Mario Benedetti y el Día del Libro y las Bibliotecas.
Seguiré reflexionando sobre el tema. Buen fin de semana.

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Enrique Medina