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viernes, 16 de julio de 2010

La máquina de Inferencias

Este es el nombre con el que Bruner (1957) identificaba la mente humana: «máquina de inferencias». Con él se refiere a la destreza para activar el conocimiento ya almacenado y utilizarlo para organizar e interpretar la nueva información, a través de relaciones abstractas complejas. Esta idea sigue formando parte de la concepción actual sobre inferencias y el papel que juegan en la comprensión. La tarea de esta sorprendente máquina podría ser sencilla si a cada oración del texto le correspondiese tan sólo una idea. Pero la realidad es más compleja, ya que, por un lado, los textos u otras formas de discurso suelen presentarse con oraciones que pueden contener varias ideas y proposiciones y, por otro, otras ideas y proposiciones relacionadas a lo leído se añaden desde el conocimiento previo del lector. Es precisamente el conocimiento del que dispone el lector y su relación con lo que se lee, lo que induce al desarrollo de las inferencias. Esto explica la variedad de inferencias que pueden ser producidas mientras se lee. Así, las inferencias pueden relacionarse con algún aspecto del significado -espacio, tiempo, causalidad, lógica, naturaleza, artificio, abstracción o concreción. El resultado final es que siempre acabamos procesando más información de la que leemos de manera explícita. Se une lo que se ha leído u oído con aquello que sabemos acerca de algo. Un ejemplo que puede ilustrar estas afirmaciones es el siguiente:
Facundo ha estado durante un año y medio escribiendo su tesis, pero no lograba terminarla. Por fin, con la ayuda de su Director, pudo redondearla. Ya ha sido corregida y obtuvo los créditos y tiempo más tarde, la posibilidad de editarla por la calidad de su investigación.
La suma del resultado de todas las palabras sería siempre menor al número de ideas que el lector necesita activar para comprender este mensaje. Las encargadas de aportar la información requerida para la comprensión son las inferencias. Hay en el párrafo ideas que no se explicitan y que sin las inferencias sería imposible comprenderlas.
Facundo es, según podríamos inferir, un estudiante universitario que ha culminado sus estudios regulares pero que ha dejado pendiente la entrega del trabajo final (tesis). Al referirse al Director podemos inferir que se refiere al Director de Tesis que acompaña el proceso de escritura. Redondearla no significa darle forma circular, sino completarla. Los créditos no se refieren a transacciones bancarias sino a las notas de aprobación de su carrera. Es el contexto el que nos permite dar el sentido correcto a estas palabras a partir de las inferencias que se realicen. Pero la tarea no culmina aquí, sino que es posible, a partir de las ideas previas de los lectores y de su cosmovisión, presuponer que se refiere al requerimiento de las universidades respecto de la investigación de temas relacionados con los estudios de la cual depende la aprobación de los alumnos; que la escritura de tesis es una tarea dificultosa y que requiere de tiempo y de la ayuda de personas expertas; y que si la investigación es de importancia es posible que se publique. Así podemos inferir que el joven se recibió, que lo hizo con un nivel superior de resultados y que los mismos le han permitido ser conocido a través de la publicación de su Tesis.

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Enrique Medina