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miércoles, 21 de julio de 2010

Un nuevo cuento de ciencia ficción.

No, ustedes no se entusiasmen, no voy a escribirlo yo el cuento. Por el contrario me gusta hacer propuestas y en esta oportunidad, les propongo imaginarlo, escribirlo pensando o ponerse a investigar que aveces, es parecido.
En un curso en plataforma virtual hace algunos meses tiré la idea de qué sudería si un día descubrimos que en realidad somos nosotros los microbios que navegamos en tubos de ensayos de gigantes inimaginables que nos observan y estudian. Qué les pasa por la mente, esa mente humana tan soberbia, tan dueña de todo, cuando se imaginan que somos nosotros los microorganismos, nosotros los estudiados,nosotros los pequeños que actuando vamos mostrando como nos matamos, como nos reproducimos, como nos alimentamos, como huímos, como avanzamos, como morimos.
Debo reconocer que quizás no supe plantear bien el comienzo del cuento porque se disparó en un sinsentido, muy influenciado por Matrix,o alguna otra película de ésas que la verdad, no son de mi gusto.
Sin embargo el día que me dieron ese argumento, no es mío, quedé fascinada con imaginarlo. Creo que me gusta imaginarlo porque de todos esos pecados capitales que siempre nombran, la Soberbia es el que más me molesta y reconozco en el género humano un super poderoso vicio de creer que somos omnipontentes.
Bueno, a la hora de terminar el cuento, mis participantes en plataforma virtual huyeron justamente de eso: se volvieron mágicamente grandes, derrotaron a los gigantes, pudieron saber todo verdad y mentira, bien y mal, y lograron la
" liberación" de los tubos de ensayo en poco tiempo. Final feliz casi todos.
Debo reconocer acá que no es bueno el estímulo en Aula virtual para un tema literario que amerita una preparación, una entrada en tema, lecturas previas. Así que disculpo a los participantes por su alocada forma de salir del paso, máximo considerando que no eran ellos en su mayoría,(ninguno) locos escritores de zagas ficcionales.
Hoy sin embargo quiero delirarme con otro cuento de ciencia ficción que tampoco es mío: ya avisé que no es mi tema. Pero admiro a quién propone una reflexión con la literatura. Un periodista uruguayo llamado Luis Morales propone la hipótesis de un periodista que dentro de algunos años, unos 40 nada más, estudie como comemos hoy acá, en este país. Y al estudiar eso, descubre el altar: la parrilla, llena de asado y se pone a investigar cuánto cuesta una vaca, pero el cálculo no lo hace en pesos, lo hace en litros de agua y se quiere morir: una vaca cuesta 2741 litros de agua por día.
Bien, no voy a copiar el artículo que está por demás interesante, ni voy a pedir que nos hagamos vegetarianos, nos bañemos menos, no lavemos el auto, los pisos, y las veredas...no, voy a proponer pensar: ¿será cierto que el agua va a escasear y tanto?
Si es cierto la pregunta siguiente es: ¿ simplemente quitándonos el agua a los que la tenemos piesan seguir sobreviviendo?¿ Seguirán vivos los poderosos cuando nos quiten el agua potable, la reserva llamada Acuífero Guaraní?
Tal vez el cuento de ciencia ficción sería: piensan que los hijos de sus hijos, sobreviviendo con nuestra agua, puedan descubrir al fin el planeta ideal donde irán a parir los hijos de ellos. O tal vez mientras de verdad se acaba el agua surge el hombre que ya no la necesita ( robot humano).
Es interesante porque mientras los libros polemizan, las organizaciones internacionales pregonan, los congresos costosos difunden, mientras todo eso pasa y desde el último rincón del planeta se pide que no agoten el agua: ellos, los de siempre, los poderosos, los que tienen todo gastan igual y nos mandan mensajitos que no dejes gotear tu canilla de noche, que no derroches electicidad en la única lámparita de bajo consumo que cuida la puerta de tu casa, que no tengas una piscinita para tu niños en el fondo...Pero allá, en el Imperio del Norte, en las grandes urbes siguen bañándose en tinas de mármoles y siguen construyendo edificios con grandes piscinas y yacusis. Y nadie sueña con no lavar su auto,no regar sus extensos jardines, inhabilitar sus hidromajes, dejar de utilizar los miles de litros que se gastan en limpiezas olímpicas...ni hablemos de dejar a esos países sin su hamburguesa. Que muchas vacas criadas acá con nuestra agua, van a parar molidas allá, donde todo se compra sin culpa y sin horror por un futuro mediático.
No, no era un cuento que iba a escribir, sólo otro divague de este blog que impone la impronta, querido lector, de ponerte a pensar. Si lo logramos, estamos en paz.

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Enrique Medina